El inconsciente colectivo

Fue Jung quien definió el inconsciente colectivo. Gracias al estudio de los sueños, se dio cuenta de que aparecen los mismos símbolos y conceptos que son comunes a toda la humanidad, y ello sin que el soñador tenga la menor idea del porqué de los mismos.

Después de sus estudios llegó a la conclusión de que en el inconsciente existe una diferenciación en los materiales que lo integran en dos grandes categorías: las pertenecientes al inconsciente personal, elaborado por el propio individuo a través de la vida, y las pertenecientes al inconsciente colectivo de la humanidad, que serían como unas categorías heredadas que se transmiten y perpetúan en toda la especie humana.

 

El desplazamiento

En el sueño podemos sentir gran atracción por una persona que no nos inspira nada en la vida real, o que nos es perfectamente desconocida, mientras que a lo mejor en el mismo sueño nos aparece como indiferente aquella otra a quien en realidad amamos.

Lo que ocurre es que en esta vida vivimos bajo unos acondicionamientos religiosos, morales, y sociales impuestos que en lo más profundo de nuestro ser rechazamos o chocan con deseos y apetencias “impropias” que no nos atrevemos a confesarnos ni a nosotros mismos, especialmente en lo que se refiere al sexo, en el que todavía existen demasiados tabúes.

 

Simbolismo de los sueños

El simbolismo en los sueños

El sueño, como ya todos sabemos, utiliza un lenguaje gráfico, cinematográfico y es muy comprensible que se sirva de símbolos ya que el simbolismo es la forma de expresión de la mentalidad pre-lógica (es comunicarse con uno mismo, es un libre discurrir del pensamiento sin la menor traba, y su lenguaje se basa tanto en palabras como en imágenes que se encadenan y arrastran unas a otras, de tal forma, que aun pareciendo que lo hacen sin orden ni concierto poseen una finalidad y amplitud de la que no es capaz el lenguaje formado sólo con palabra, mentalidad lógica).

Pero es que además el símbolo incrementa notablemente la fuerza y expresividad del mensaje contenido en las imágenes. Por ejemplo, el pan simboliza el ALIMENTO, pues incluso en la plegaria fundamental de los cristianos se dice: “el pan nuestro de cada día…”, y con ello no sólo queremos referirnos al alimento material sino también al alimento espiritual, ya que incluso en la eucaristía el pan es el cuerpo de DIOS. Es decir que, como símbolo, el pan expresa infinitamente más cosas que el pan físico, ya sea en la materia, en imagen o en palabra.

 

Resolución de problemas durante el sueño

A Edison cada vez que se le presentaba un problema se iba a dormir, y durante el sueño siempre se le aparecía la solución buscada.

Pero sin llegar a tales extremos – que al parecer son exclusivos de cerebros privilegiados o bien entrenados – es muy frecuente “ir a consultar con la almohada” cuando nos atosiga un problema, y más de una vez éste se soluciona durante el sueño o lo vemos más claro a la mañana siguiente.

En realidad, lo que el cerebro hace durante el sueño es codificar los datos del problema; para archivarlo en el lugar debido necesita remover todas aquellas “fichas” relacionadas con dicho problema, es decir, todos aquellos conocimientos relacionados con el mismo que permanecían latentes en el fondo de nuestra memoria, lo que los actualiza y permite surgir a la superficie de la consciencia, y durante el sueño o a la mañana siguiente estos conocimientos así actualizados ya se hayan al alcance de nuestra mente, que puede aprovecharlos.

 

La previsión del futuro

No existe la menor duda de que al poseer nuestro inconsciente todos los datos que nos conciernen (deseos, tendencias, pensamientos, formas de reaccionar a los estímulos externos,…), el cerebro puede analizarlos como si fuera un ordenador, y anticipar la continuación posible de los acontecimientos actuales y cuál será nuestra línea de conducta más probable; pero ello no quiere decir que nos prediga el porvenir, sino que se limita a advertirnos sobre lo que puede suceder.

Aquí es dónde entramos en el lenguaje de los símbolos. Las imágenes que creamos en sueños, en ocasiones tienen un significado general para todo el mundo. En otras en cambio es propio de cada soñador. Tal y como expliqué anteriormente, el inconsciente tiene una faceta colectiva y otra personal.

Todos hemos soñado con agua por ejemplo. El agua es fuente de vida. Todo lo referente al agua habla de nuestros sentimientos. Un agua mansa y limpia es símbolo de pureza y estabilidad sentimental. Un fuerte oleaje refleja nuestra turbulencia interna. Grandes olas que se acercan, presagian grandes cambios y decisiones, lo que nos pase en el sueño será el desenlace de ésos cambios. El agua que no se encuentra en sus lugares habituales ya sean goteras, humedades, tiene connotaciones de peligro. Beber de una fuente son sentimientos canalizados y tranquilos que nos vitalizan. La lluvia es siempre símbolo de fecundidad y limpieza interior…

Quién no ha sentido que se cae en sueños. Simbólicamente es una pérdida de equilibrio y control en una situación. Pero también es un “aterrizaje forzoso” del cuerpo astral que vuelve bruscamente al físico. Puede pasar incluso en el momento de quedarnos dormidos pero recobramos bruscamente la consciencia.

Previsión del futuro interpretacion de los sueños

Nuestra casa en sueños no es sino una representación de nosotros mismos, de nuestro cuerpo y nuestro hogar internos. Lo que ocurra en ella es representación de lo que nos ocurre en el interior. Los colores, los muebles(con que contamos para vivir), la estructura (¿somos fuertes o débiles?), la habitación (como marchan nuestros asuntos de pareja), el baño (la limpieza de nuestros sentimientos y emociones), las ventanas (nuestras influencias exteriores)….todo tiene una correlación en el plano físico.

En ocasiones soñar con casas en las que hemos vivido de niños nos indican el momento dónde comenzaron algunos problemas que ahora acusamos, o también una vuelta a querer vivir momentos felices que allí experimentamos.

Una boda representa la unión de nuestra parte masculina y femenina. Según Jung, cada hombre tiene su Ánima, que es aquélla parte de si mismo que tiene cualidades de mujer, su lado emocional e intuitivo, su naturaleza sensible y receptiva. Cada mujer tiene su Ánimus, que engloba las cualidades del hombre, fuerza, decisión, valentía, su naturaleza activa.

La descompensación entre el ánimus y ánima hace que los hombres sean inflexibles, dominantes y obstinados y la mujer insegura, ansiosa e indecisa. Así que soñar que nos casamos es un excelente augurio de que estamos llegando a lo que Jung llamó Proceso de Individuación, a la integración de nuestra personalidad.

Como lo que está dentro se trasluce fuera en lo físico, entonces si puede ocurrir que encontremos a nuestra pareja en la vida real.

Una muerte no significa la muerte física sino simbólica. Todos abandonamos actitudes, sueños, relaciones que ya no nos valen. Es incluso contraproducente que llevemos a cuestas algo que no sirve. La muerte es el proceso natural de reciclaje. Algo muere en nosotros, viva la vida.