¿Cómo empezó todo esto?

Hace unos 6000 años ya hubo interpretaciones de sueños con las primeras muestras de lenguaje escrito. A partir de aquí todas las culturas y libros sagrados nos hablan del importante papel que tuvieron los sueños (era la mejor prueba de la existencia del alma, de los dioses y de otra vida).
Freud, Jung y el psicoanálisis

Hasta 1900 todas las “Claves de sueño” no pasaban de ser copias y recopias de tratados de la antigüedad adornados con citas de los textos sagrados y algún que otro texto más o menos fantasioso. Pero en dicho año aparece una obra escrita por un médico vienés que se titula interpretación de los sueños, cuyos 600 ejemplares tardaron unos ocho años en venderse, pues el mundo científico intentó ignorarlo. Este médico se llamaba Sigmud Freud y en la actualidad su libro de sueños es el mas vendido en el mundo.

 

Sigmund Freud
freud

Freud no fue quien descubrió el inconsciente (Janet, Bergson… ya lo habían definido teóricamente), pero fue el primero en darse cuenta que los sueños eran una vía de comunicación entre consciente e inconsciente.

Pero Freud era un médico y para él los sueños no eran más que un medio terapéutico. Hizo un gran descubrimiento, pues el estudio de los sueños no sólo nos demuestra que son la puerta entre consciente e inconsciente, sino también el cómo y el porqué de otra ciencia igualmente importante: la simbología.
Freud puso la primera piedra sobre la que luego sus discípulos, Jung en especial, completarían el edificio en el que se ha convertido el psicoanálisis.

Los sueños nos devuelven la información al consciente de qué es lo que realmente se grabó en estado de vigilia. Esto nos influye en nuestro comportamiento posterior y condiciona nuestro carácter y forma de vida. Cuántas veces hemos oído la influencia que tienen los hechos del pasado en nuestro presente y que marcan poderosamente nuestra capacidad de vivir la felicidad o el sufrimiento. Para eso nación el PSICOÁNALISIS, para encontrar las razones de nuestros bloqueos. Muchos de esos bloqueos se grabaron siendo niños o inmaduros, creando sistemas de autodefensa para no sufrir. Eliminando los bloqueos, accedemos al encuentro de nuestro yo más profundo.

Fue Jung quien demostró que los sueños son la más clara, sincera, verdadera y espontánea representación del conjunto del inconsciente y del alma.

Fue Jung quien definió el inconsciente colectivo en el que se acumula toda la experiencia de la humanidad. Y a partir de él, de Adler y demás discípulos, se ha creado todo un conocimiento de nuestro mundo interior y toda una ciencia de la interpretación que ya nadie puede poner en duda.

 

Kleitman

Kleitman

En 1920, el fisiólogo norteamericano Kleitman empezó a estudiar el fenómeno del sueño y en 1952 publicó el resultado de sus investigaciones.

Para estudiarlo mejor, una vez se quedó durante 180 horas (siete días y medio) sin dormir; y en 1938 se encerró durante 32 días en el fondo de una gruta de Kentucky.

Comprobó que el ojo se desplaza con gran rapidez al mismo tiempo que se modifican las ondas cerebrales, fenómeno que designó con el nombre de REM (de Rapid Eye Movement = movimiento rápido del ojo), y que este movimiento sólo se produce mientras soñamos. Estos movimientos del ojo les demostraron que cuando soñamos “vemos” la escena y la seguimos con los ojos, del mismo modo que todos nuestros músculos siguen – aunque casi no se percibe – todos los movimientos del sueño. George Mann, uno de los participantes en la investigación de Kleitman, dijo:

“Soñar es como asistir a una función teatral. Comenzamos por agitarnos en nuestra butaca hasta que empieza la acción, en cuyo momento dejamos de movernos, lo que no impide que inconscientemente sigamos incluso físicamente los movimientos de los actores. Cuando llega el entreacto volvemos a agitarnos, después de lo cual la función prosigue de la misma forma hasta que se termina. Pues bien, nosotros asistimos cada noche a un espectáculo que sólo se representa en nuestro cerebro.”

 

Fases del sueño

El sueño nocturno característico consiste en la repetición de un ciclo de 90 a 110 minutos de sueño REM y no REM. Casi un 80% del ciclo está ocupado por cuatro fases de sueño no REM cada vez más profundo. El metabolismo y las funciones vitales se hacen más lentas durante esta fase. Por el contrario, el sueño REM, o paradójico, se caracteriza por la intensificación de la actividad cerebral, por los movimientos rápidos y conjugados de los ojos, la gran irregularidad que se presenta en el ritmo cardiaco, el ritmo respiratorio y la presión sanguínea; la presencia de erecciones parciales o totales del pene y el bajo tono muscular generalizado, interrumpido por movimientos de pequeños grupos de músculos. Alrededor del 90% de las personas que se despiertan durante la fase REM afirman que estaban soñando. Los periodos REM se alargan a medida que avanza la noche.

 

Actividad cerebral durante el sueño

El cerebro no permanece inactivo durante el sueño. Estos electroencefalogramas (EEG) ilustran las pautas de actividad eléctrica propias de las distintas fases del sueño. Las ondas cerebrales asociadas con la vigilia y con la fase del sueño de movimiento ocular rápido (REM), durante la cual se sueña, presentan frecuencia y amplitud similares. En el sueño no REM, las ondas presentan mayor amplitud y menor frecuencia; esto indica que las neuronas cerebrales descargan más despacio y de forma sincronizada.

 

Fases del sueño